Se me quitaron las ganas de palomitas saladas en cartucho mediano en la sala tres del cine Pisa. La película se deformó en realidad. Siempre suele ser al contrario, pero, en fin, son este tipo de cosas las que me pasan a mí.
Le pedí al acomodador los cinco euros que le di de propina, cuando caí en la cuenta de que era demasiado. Cuando comprobé que el trailer contaba una película diferente. Cuando vi que estaba sentada en una posición incómoda porque mi butaca se había ido resquebrajando.
Se negó a retornarlos argumentando que soy un tanto indiscreta, quejica e impaciente.
Pese a no estar de acuerdo con el último de los calificativos con los que me describió, pensé que el pobre no tenía la culpa. Él estaba allí de paso... pagando el pato de las pifias de guionistas, directores, actores y demás.
La verdad sea dicha, no era la primera vez que me sentía rara al salir del cine. Siempre he salido frustrada con esos films que se acumulan en bloques de tres, haciéndose llamar “trilogías”.
Todo el mundo las recomienda, aunque tengan un final anodino e incongruente... todo se queda en el aire, y aún así hay quien tiene el valor de decirte “Claro, es que no has visto la primera parte, por eso no entiendes el argumento. Tranquila, verás como cuando salga la siguiente, comprenderás todo lo ocurrido en esta”. Pues vaya.
Quizá no percibiré por qué la película de hoy se deformó en realidad hasta la siguiente entrega.
Y sé que me encuentro con todo esto, reflexiono sobre los hechos, lo anoto para que quede patente y, aún así, sé que mañana volveré de nuevo al cine. Aunque vuelva con el ceño fruncido, sé que volveré. Aunque un día de sol me cargue la batería que conecta mi sonrisa y me diga que debería hacer otras cosas, sé que voy a volver. Lo sé. Entre otras cosas, porque me encanta ir.
Los que saben de mí, saben que adoro ese tipo de películas con un final inesperado. Películas que sólo pueden ser vistas una vez. También saben que detesto que me expliquen los finales. Trato de hacer oídos sordos a quienes me dan propaganda de nominaciones al Oscar, X Globos de Oro, o presupuestos infinitos en efectos especiales.
Había pensado acabar con un colorín colorado o un vivieron felices y comieron perdices... pero no tendría gracia. Además, para percibir el sentido de todo hay que esperar a la siguiente entrega. Tardará en llegar a la gran pantalla, pero será todo un éxito. Mientras tanto, para disimular la espera, seguiré con mi otro hobbie... el atletismo (hoy por hoy practicando carreras de relevos y cien mil metros de valla) .
Le pedí al acomodador los cinco euros que le di de propina, cuando caí en la cuenta de que era demasiado. Cuando comprobé que el trailer contaba una película diferente. Cuando vi que estaba sentada en una posición incómoda porque mi butaca se había ido resquebrajando.
Se negó a retornarlos argumentando que soy un tanto indiscreta, quejica e impaciente.
Pese a no estar de acuerdo con el último de los calificativos con los que me describió, pensé que el pobre no tenía la culpa. Él estaba allí de paso... pagando el pato de las pifias de guionistas, directores, actores y demás.
La verdad sea dicha, no era la primera vez que me sentía rara al salir del cine. Siempre he salido frustrada con esos films que se acumulan en bloques de tres, haciéndose llamar “trilogías”.Todo el mundo las recomienda, aunque tengan un final anodino e incongruente... todo se queda en el aire, y aún así hay quien tiene el valor de decirte “Claro, es que no has visto la primera parte, por eso no entiendes el argumento. Tranquila, verás como cuando salga la siguiente, comprenderás todo lo ocurrido en esta”. Pues vaya.
Quizá no percibiré por qué la película de hoy se deformó en realidad hasta la siguiente entrega.
Y sé que me encuentro con todo esto, reflexiono sobre los hechos, lo anoto para que quede patente y, aún así, sé que mañana volveré de nuevo al cine. Aunque vuelva con el ceño fruncido, sé que volveré. Aunque un día de sol me cargue la batería que conecta mi sonrisa y me diga que debería hacer otras cosas, sé que voy a volver. Lo sé. Entre otras cosas, porque me encanta ir.
Los que saben de mí, saben que adoro ese tipo de películas con un final inesperado. Películas que sólo pueden ser vistas una vez. También saben que detesto que me expliquen los finales. Trato de hacer oídos sordos a quienes me dan propaganda de nominaciones al Oscar, X Globos de Oro, o presupuestos infinitos en efectos especiales.
Había pensado acabar con un colorín colorado o un vivieron felices y comieron perdices... pero no tendría gracia. Además, para percibir el sentido de todo hay que esperar a la siguiente entrega. Tardará en llegar a la gran pantalla, pero será todo un éxito. Mientras tanto, para disimular la espera, seguiré con mi otro hobbie... el atletismo (hoy por hoy practicando carreras de relevos y cien mil metros de valla) .

2 comentarios:
ayyyy pues esta la cosa como para ir al cine contigo eh!! jeje y si, si vas a ver una secuela... que haces que no ves la primera parte?? jeje :P weno marie un besote! Nos vemos!
pd: cuando entrenas? no sabia de esa faceta tuya de atleta...
Hola Maria,
Perdona que invaeixi el teu bloc d'aquesta manera, però és que no he trobat el teu mail enlloc i volia comunicar-me amb tu.
Em dic Patrícia i treballo per Dones en Xarxa. Sóm una associació sense ànim de lucre que pretén empoderar a les dones a través de l'ús de les noves tecnologies i especialment Internet.
Una de les nostres activitats és l'organització periòdica de trobades de blogueres de tota Catalunya, i és per aquest motiu que t'escric.
Dones en Xarxa celebra el I Beers & Blogs per a Dones el proper dijous, 15 de gener, a las 19:30 hores, a La Cervesera Artesana (c/ Sant Agustí, 14, Barcelona) i, per suposat, tu estàs convidada a participar-hi.
Ens agradaria molt comptar amb tu i que comparteixis amb nosaltres les teves inquietuds com a dona i bloguera. Pren-te una cervesa i Dones en Xarxa et convida a un pica-pica!
Així mateix, t'agrairiem que fecis difusió d'aquesta trobada entre les teves seguidores i altres blogueres que coneguis.
Això sí, et demanem que confirmis la teva assistència (pots enviar-me un mail a patriciadonesenxarxa@gmail.com).
Moltes gràcies per la teva atenció i perdona les molèsties,
Patrícia
www.donesenxarxa.cat
Publicar un comentario