No sabría decirte cuáles son, pues ya los suprimí... sin más.
Acabo de hacer desaparecer otro.
Cuando nos sentimos abatidos y desalentados no nos apetece más que dormir... cerrar los párpados para poder colmar un saco con pedazos de nuestra memoria. Sencillamente, el momento nos deriva a solicitar una necesidad humana: olvidar.
Los sueños aparecen con un único objetivo. Intentan, con el mayor disimulo, suplir esos recuerdos durante el instante de la evaporación.
Por el contrario, el hecho de sentirnos pletóricos de placer y entusiasmados, nos hace quedarnos en Babia y con los ojos abiertos. Queremos capturar bien el instante. Queremos exprimirlo al máximo cual limón. Queremos que perdure por siempre jamás... temiendo que un simple pestañeo se lleve uno de nuestros recuerdos, temiendo que aquello que nos extasía quede, por azar, en el cajón del olvido in sécula seculorum.

1 comentarios:
Tú no te preocupes por esas cosas del olvido y no dejes de parpadear.
Como dijo el poeta:
"Ea, ea, ea.
La MaLi parpadea."
Publicar un comentario en la entrada