Respiro... y me inspiro.
Me doy cuenta de que me como frases y me como fresas, para que no precipite mi boca palabras que no interesan.
Resbalo... y regalo una sonrisa. Y me sonrojo. De repente, me encojo.
Me doy cuenta de cuántos cuentos me cuentan... más de un ciento, sin decir "lo siento". Arranco el rencor y me remonto... te recuerdo... me desmonto.
Porque ante esta situación me vuelvo loca, porque se va ciñendo mi ropa. Hasta encuentro dulce la sal, eterno el sol y benigno el mal.
Dime con quién andas y te diré un refrán.
Pese a que no concibas ni recibas el sentido de lo que digo, me quedo tranquila. Yo lo entiendo, lo extiendo y, como siempre, te atiendo. De ese modo, también aprendo.

Mis disculpas más sinceras... no entenderás más que lo que quieras. Me doy cuenta de que me como frases y me como fresas, para que no precipite mi boca palabras que no interesan.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada